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Más de la mitad de las mujeres padecerán de caspa en alguna época de su vida. La caspa es uno de los problemas capilares más frecuentes. Se trata de una descamación excesiva y continuada del cuero cabelludo, a la que acompañan picores y que se expande al rascarse. Puede comenzar durante la adolescencia y empieza a hacerse visible cuando las escamas son más grandes por la acción de las bacterias o por exceso de sebo. Los dos tipos principales tipos de caspa son secos y grasosos. La caspa seca normalmente aparece en la prepubertad y se caracteriza por la presencia de escamas finas. Las escamas pueden crear una capa de polvo blanco en el cuero cabelludo. Esta caspa se elimina más fácilmente porque se desprende pero reaparece rápido. La Caspa grasosa puede aparecer durante la adolescencia debido a la alta producción sebácea. Las escamas se localizan el cuero cabelludo y son grasas.
La caspa no solo puede estar presente en el cabello, también pueden estar en las pestañas o en otras áreas cubiertas por pelo. Es muy común en pelos grasos. Con frecuencia aparece en la pubertad como resultado de los cambios hormonales. Hay muchos otros factores relacionados con la caspa tales como: la contaminación, uso de algunos productos para el cabello, uso de algunos medicamentos cambios de estación, estrés. La caspa puede ser muy resistente o muy fácil de curar. Normalmente la caspa es muy persistente y no se cura totalmente, al contrario reaparece en ciclos. El inicio de todo tratamiento debe ser intensivo y se debe aligerar a medida que la caspa mejora.
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