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Tal vez nunca se haya puesto a pensar en que el buen estado de salud influye directamente en el bienestar del cabello. Así es, ciertas enfermedades y los medicamentos para tratarles pueden repercutir en crecimiento, brillo, sedosidad y otras características del pelo.
De todos es sabido que en el medio ambiente en que vivimos hay una serie de factores como Sol, viento, agua de mar y compuestos contaminantes que dañan al cabello; sin embargo, hay otras afecciones al interior del organismo que inciden directamente en la salud de las fibras capilares.
Estrés
Tal vez el mejor ejemplo, ya que por esta causa el flujo de sangre al cuero cabelludo se ve reducido, y entonces el folículo piloso deja de recibir los nutrientes de los que depende su salud. Las consecuencias son crecimiento lento, pérdida de flexibilidad y color, opacidad, luce poco saludable y, en casos extremos, produce caída.
Tiroides
Esta glándula cumple funciones muy importantes en el organismo, entre otras, estimula a los tejidos del cuerpo para producir proteínas y aumenta la cantidad de oxígeno que utilizan las células.
Fármacos
Algunos medicamentos tienen efectos secundarios que dañan el cabello, por ejemplo, la cortisona afecta el funcionamiento hormonal, con las consecuencias que se han señalado. Algo parecido sucede con las píldoras anticonceptivas, que incluso llegan a provocar su caída.
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